¿Qué puedes hacer cuando te encuentras con personas complicadas?.  Las personas somos los únicos animales capaces de complicarnos la vida y complicársela a los demás. Si eres de los que buscan cómo sobrevivir a ellas aquí tienes algunas pautas.

• Lo irracional no se puede tratar con la razón. Es una pérdida de tiempo explicar a quién no quiere entender.

• No te lo tomes como algo personal. Cuando alguien hable mal de ti, perdónale ya que no ha aprendido a hablar mejor. Si no te critican es que no estás haciendo nada y aún así, te dirán por qué no haces algo.

• Sé respetuoso. El mundo está lleno de rivales, no los transformes en enemigos. Ser amable es mucho más importante que tener razón.

• Evita llevar la contraria y entrar en discusiones. Airear trapos sucios perpetúa sus manchas. Quien siempre habla mal de todo, acaba hablando mal de sí mismo/a.

• Busca el motivo oculto de su comportamiento. La desconfianza siempre acaba discutiendo acaloradamente con el conocimiento.

• No te pongas a la defensiva. No seas reactivo/a. Hay personas con mucha cara y otras con mucho carácter. La moderación siempre es diplomática mientras que la exageración verborréica.

• Céntrate en la tarea no en la persona. Era un experto en cometer errores. Cada vez los hacía mejor. Los problemas no existen, lo que existen son soluciones que no gustan.

• Céntrate en las soluciones y comunícate con claridad. Hay muchos caminos para llegar a ningún lugar. Las cosas no se consiguen antes por el simple efecto de la prisa.

• Usa el humor. La vida es un gran patio de colegio en el que hay que jugar.

• Mantén la calma… respira. Oponerse a las personas que no son razonables es darles ánimos. Cuando el necio se lamenta, el estúpido se recrea, el imbécil no se entera y el idiota llora de risa.

• Cuida tu lenguaje corporal. Algunas personas lucen inteligentes hasta que comienzan a hablar y otras pierden sus palabras antes de abrir la boca. Nos evalúan por cómo nos presentamos y nos valoran por lo que decimos.

• Pregúntate que puedes aprender. La lucidez no sólo depende de la edad, también del interruptor.

• Protégete de sus abusos emocionales. Usamos a los demás como contenedores para volcar nuestra basura emocional. Establece límites con asertividad.

• Escucha y empatiza. El silencio inteligente consiste en callar y hablar en su justa medida y en su momento justo.

• Haz preguntas que inviten a la reflexión. Era tan sabio que no dejaba de preguntar jamás. La mejor pregunta es la que se resuelve por sí sola. Como Hery Kissinger, político y diplomático estadounidense, solía decir: ¿Qué preguntas tenéis para mis respuestas?

• Date un tiempo de espacio. Hay gente que no se cansa de agotar a los demás.

• Evita a esa persona si nada de lo anterior da resultado. Es un tóxico a evitar. Corta por lo sano. Acepta que cada cual es como es. Hay personas que no les importa ignorar a cambio de permanecer ilusamente como son.

• Habla con alguien para desahogarte y/o coger perspectiva. En un mundo donde tecnológicamente llegamos a tener miles de amigos, con muy pocos de ellos podemos “amigarnos”. El verdadero tesoro es tener un amigo/a en cualquier puerto.

Existen cuatro tipos de personas: las que suman, las que restan, las que multiplican y las que dividen.  ¿Tú de qué grupo quieres ser?