El Ojo Crítico: ¿Realitycrisis?
El Ojo Crítico: ¿Realitycrisis? Durante estos últimos meses, tiempo en el que se ha disparado el interés por los temas económicos, políticos y financieros, la crisis ha convertido a la economía en tema de tertulia popular,  y es foco de atención en todos los medios de comunicación. Camino lleva incluso de desbancar a los programas del corazón y tele-basura haciendo bueno lo de no hay mal que por bien no venga.




No sabemos si estamos frente a la peor crisis desde el popular “Crack del 29”, lo que sí parece es que nos encontramos ante la primera retransmitida en tiempo real. Como sigan por este camino, los habrá que incluso quieran montar un "reality" en el que Solbes, Montoro y compañía, vayan nominando las medidas anticrisis con la correspondiente votación popular, ya saben aquello de: “envíe  Δ Gasto Publico al 343”, de momento ya lo presenta el otro Milá.

El caso es que con todo este seguimiento mediático de los temas económicos, cualquier ciudadano de a pie podría presentarse a los parciales de enero en la Facultad de Economía, y si la cosa va, como parece que va, para largo, igual les da para completar la licenciatura.


Lo más preocupante en todo lo que se está escuchando leyendo y viendo, es que los expertos cuando analizan la economía real española, hablan de falta de productividad, falta de movilidad geográfica en el mercado laboral, falta de innovación, dicen que la economía española ha padecido de un excesivo acomodamiento, debido a los beneficios extraordinarios producidos por la burbuja inmobiliaria y especulación. El sector productivo no ha tenido el acicate y la motivación para mejorar la competitividad de las estructuras productivas. El sistema ha estado hipnotizado mirando como cualquiera podía obtener una rentabilidad por encima del 20% sin más mérito que comprar y vender, promover o construir viviendas. ¿Para qué invertir en formación? ¿Para qué invertir en mejorar el talento en nuestras empresas? Cualquier iniciativa parecía una perdida de tiempo acompañada de fuga de capital.


Este modelo económico, tras más de 15 años de expansión económica ha dejado un panorama más que preocupante:  
Una generación que no ha visto más que crecimiento económico y piensa que lo normal es que todo vaya bien sin hacer nada, generación con unos valores referencia más que de dudosa reputación. Una economía acomodada que no ha crecido en disciplina, ni en capacidad de sacrificio, que no ha mejorado su capacidad productiva y la competitividad del tejido empresarial, que ha trivializado la figura del individuo, su formación, necesidades y su crecimiento personal. Una economía, que podríamos decir se ha comportado como al toro que ceban en corral. La incógnita que está por desvelar, es si la res es una ternera de engorde o un toro bravo. Si la principal cualidad del toro bravo es que se crece frente al castigo, la respuesta la conoceremos muy pronto.

No podemos olvidar que cuando a uno lo ceban es porque hay alguien que le da de comer, y mucho me temo que a este toro no le han dado avena, ni cebada, ni maíz, sino glembuterol y animales muertos… y así está la economía... ¡loca!

Lo cierto es que todos hemos contribuido a cebar a este toro, alimentando la avaricia, la especulación, la falta de honestidad, todos hemos contribuido a crear un sistema alejado de principios y valores en el que ya nada sirve a los fines que debiera.

Lo cierto es que todo lo expuesto guarda una cierta relación: los reality engañabobos, la tele-basura, el incremento de la pobreza, el caos de la economía, la especulación que no sólo alcanza a las organizaciones empresariales, sino que ha inundado lo más  íntimo del individuo, nuestros hogares y hasta nuestra comida. No extraña la relación, cuando vemos que todo ello es fruto de la enorme descapitalización moral que se ha producido en los últimos tiempos.


Si queremos realmente refundar el Capitalismo no podemos quedarnos en una visión material de las cosas, ya que eso es lo que nos ha conducido a esta situación. Es necesario devolver al individuo al centro de la escena a los valores y principios, a la razón de ser. No podemos ignorar la naturaleza física, emocional, mental y espiritual de las personas. Las personas no son máquinas productivas y es absurdo pensar que el individuo esté al servicio del sistema económico, cuando este debería servirle. Con este escenario, si queremos  volver a la estabilidad y la sociedad del bienestar, debemos apostar más que nunca por el crecimiento de las personas, de su talento, de su energía, ya que de ello depende la capacidad productiva de cualquier organización, comunidad o sociedad.
En este escenario más que incierto, lo único que no podrá llevarse la crisis por delante es el talento de las personas y el capital humano bien formado en los valores y el compromiso… más que nunca apostar por la formación de las personas es la única  apuesta segura.